Tapas. Disciplina.



El tercero de las Niyamas de Patanjali es Tapas, que a menudo se traduce muchas veces como “disciplina" pero a mi no me gusta mucho esa palabra ya que tiene un componente como de obligación, de mal rollo y nada que ver. Tapas es aquello que te nace en tu interior y te genera pasión, esa pasión que te mueve para hacer que algo se convierta en un hábito.


La palabra Tapas se deriva de la raíz del verbo sánscrito "tap" que significa "quemar" y evoca un sentido de "disciplina ardiente" o "pasión". En este sentido, Tapas puede significar cultivar un sentido de autodisciplina, pasión y coraje para quemar "impurezas" física, mental y emocionalmente, y allanar el camino hacia nuestra verdadera grandeza.


Tapas es esa sensación de fiereza, es lo que hace latir nuestro corazón, como te decía, aumenta nuestro deseo de crecimiento personal y ¡nos recuerda cuánto amamos nuestra práctica de yoga!


En primer lugar, "disciplina" no significa estrictamente esforzarnos más en un sentido físico. Para algunos será hacer una práctica de una hora diaria, o de diez minutos, para otros tomar 5 minutos para meditar y para otros significará trabajar en la fuerza y ​​practicar el equilibrio de brazos que hemos estado posponiendo.


Tapas es un aspecto de la sabiduría interior que nos anima a practicar, incluso cuando no tenemos ganas, ¡aunque sabemos lo bien que nos hace sentir! Es esa pasión ardiente la que nos hace levantarnos y hacer nuestra práctica por amor a ella, y al comprometernos con esto, las impurezas se "queman". Tomar la decisión de irse a la cama un poco más temprano para poder levantarse temprano para practicar es Tapas; no beber demasiado o comer alimentos saludables porque quieres sentirte bien en tu práctica es Tapas; ¿Y cómo te sientes después de una intensa clase de yoga, de un feliz Savasana o de una profunda meditación? Eso es Tapas también: "quema" los patrones de pensamiento y hábitos negativos en los que solemos caer.


Lo importante es que sientas esa pasión por tu práctica que te haga querer pisar tu esterilla cada día.

Cultivar un sentido de Tapas en nuestra práctica física podría significar probar posturas que generalmente evitamos o encontramos difíciles. El darse cuenta de que lleva tiempo llegar a una versión más avanzada de una postura, no tiene por qué ser desalentador; tener la disciplina para practicar consistentemente y la humildad para admitir cuando no somos perfectos es esencial para obtener las recompensas que la "disciplina" tiene para ofrecer.


La disciplina que aprendemos en la esterilla es una lección fantástica para llevarla a la vida cotidiana. Cuando respiramos a través de situaciones desafiantes en una práctica de yoga, como una postura de equilibrio difícil, o cuando encontramos la fuerza para hacer un equilibrio de brazos que previamente pensábamos que era imposible, o una invertida, podemos tomar estas lecciones y aprender a Ser fuertes ante situaciones desafiantes de la vida.


Tener el coraje de NO escuchar las voces en nuestra cabeza que nos dicen que 'no somos lo suficientemente fuertes' o 'no lo suficientemente buenos' para intentar una postura más exigente o buscar esa nueva oportunidad de trabajo es también un elemento de Tapas que quema los pensamientos "impuros" y los lleva a una mayor confianza en sí mismos y fuerza interior.


El elemento del fuego, al que se conectan tanto Manipura Chakra como Tapas, es también el elemento de la "transformación", y podemos ver esto por nosotros mismos a medida que nos enfrentamos a desafíos. La transformación generalmente sucede cuando permitimos que ocurra el cambio; salir de nuestra zona de confort y practicar posturas con las que no tenemos confianza o que podemos tener un poco de miedo es cuando comenzamos a crecer y aprender sobre nosotros mismos. Si las cosas son demasiado fáciles todo el tiempo, no tendemos a aprender las lecciones de vida que necesitamos para hacernos más fuertes.


En el cuerpo energético, samana vayu se concentra en el centro del ombligo (manipura chakra), el centro del poder transformador del elemento fuego. Como centro de energía y vitalidad pránicas, el centro del ombligo es esencial para el hatha yoga, que tiene como objetivo aumentar el prana y transformar los patrones de flujo pránico en el cuerpo. La práctica de la asana, en particular, está diseñada para atraer el apana que se mueve hacia abajo hasta el centro del ombligo, y el prana vayu hacia arriba hacia el centro del ombligo, uniendo estas dos energías opuestas para despertar el samana vayu. Esta acción integradora fortalece el cuerpo, equilibra la mente y estabiliza los impulsos instintivos como el hambre y el sexo para que podamos regularlos más fácilmente. Nos da la claridad y el valor para vernos a nosotros mismos realmente, y la motivación y el poder para transformar nuestros hábitos y tendencias kármicas.


Cuando Samana está saludable, nos beneficiamos de una digestión fuerte, vitalidad y equilibrio en todos los niveles. Además, la expansión de samana causada por la unión de prana y apana en el centro del ombligo despierta a sushumna nadi, el canal de energía central esencial para lograr el objetivo final del yoga: la absorción perfecta de la mente en el estado de samadhi.


Trabajar con la fuerza central es una forma segura de aprovechar esa sensación de "fiereza" que aviva al agni o fuego interno. El núcleo es donde se encuentra nuestro Manipura Chakra, y este centro de energía gobierna nuestro sentido de confianza en sí mismo, fuerza interior, fuerza de voluntad y autodisciplina.


Más adelante os hablaré de esto de los chakras y de los Parana Vayus, pero os voy adelantando cositas. Si por ahora es complejo, no te preocupes, ya lo veremos con calma.



Bueno, en tu esterilla o donde sea...


Vale la pena recorrer un camino lleno de baches cuando eventualmente encontramos un lugar de paz y libertad. Las lecciones que aprendemos al enfrentar desafíos y temores son las que tienden a tener el mayor impacto positivo en nosotros.


Cuando trabajamos desde Tapas, es importante asegurarse de que estamos actuando desde un lugar de positividad y amor, y no desde el miedo. ¡Diviértete! Cuando nos empujamos un poco más, deberíamos hacerlo no porque nuestro ego nos diga que lo hagamos, sino porque realmente sentimos que podemos ir un poco más lejos.


La próxima vez que enfrentes un desafío en una clase de yoga, enfrentarte a él y enciende tu fuego interno. Siente esa pasión interior por tu práctica. ¡Pronto notarás grandes cambios dentro y fuera de la esterilla!

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