Svadhyaya, autoconocimiento.




El término Svadhyaya significa autoconocimiento. Es el cuarto Niyama de los Yoga Sutras de Patanjali y tiene el potencial de profundizar nuestra práctica de yoga más allá de la esterilla.


La palabra en sí se compone de Sva, que significa “mismo”, y Adhyaya, que significa “investigación” o “acercarse a algo”. Se interpreta como acercarse a uno mismo, es decir, estudiarse así mismo, por lo tanto autoconicimiento. Aunque también se puede ver interpretado como ”el estudio de los textos antiguos”.


Vamos por partes. Probablemente sea justo decir que cuanto más nos damos cuenta de lo que no somos, más nos acercamos a darnos cuenta de quién o qué somos realmente. Cuando escuchamos el ego, a menudo hacemos cosas que no siempre se alinean con nuestras creencias o intuiciones verdaderas. El "yo" juzga, critica, teme, condiciona, duda y es esencialmente la causa de los chitta vrittis, o "fluctuaciones de la mente".

Al prestar atención o al "estudiar" nuestro "yo", nos hacemos más conscientes de las cosas que hacemos que nos dañan, y también de las que nos sirven y nos acercan a ese proceso de unión con el verdadero ser.


"Estudia tu ser, descubre lo divino" Yoga Sutra II.44 Patanjali.


Por otro lado, hay miles de textos yóguicos que contienen escritos fascinantes, inspiradores y transformadores sobre la práctica del yoga en todas sus muchas formas. Algunos de los textos más populares y conocidos que aún se estudian hoy incluyen los Yoga Sutras de Patanjali, El Bhagavad Gita y El Hatha Yoga Pradipika. Si bien se recomienda que cualquier estudiante sincero y dedicado de yoga se beneficie de la lectura, el estudio y la reflexión sobre estos textos, no todos los que practican podrán dedicar tiempo a profundizar en esta antigua sabiduría y sinceramente un poco aburridillos sí que son.


Así que, si aplicamos la práctica de svadhyaha a nuestras vidas modernas y las situaciones en las que nos encontramos en este momento, "estudiar las Escrituras" no tiene que significar estrictamente sentarse con una copia enorme de los Upanishads o cantar Los Vedas; podría significar encontrar un libro o un escrito que profundice su propia práctica de yoga. Leer artículos en línea sobre yoga o un libro que nos ayude a acercarnos más a la "Autorealización" es también una forma de estudiar. Al profundizar nuestro propio conocimiento, comprensión y conexión con el yoga al continuar leyendo, investigando, sintiendo curiosidad por el yoga desde la esterilla, cultivamos nuestra propia práctica de svadhyaya. Leer cualquier cosa que ayude a profundizar tu propia práctica de yoga y acercarte más al Ser puede ser una práctica diaria de svadhyaya, ya sea "estudiar" un texto tradicional, un blog, un libro que realmente te resuene o un poema.



Este libro me gustó mucho, coincide bastante con mi forma de ver las cosas. Es cortito y fácil de leer.


Sin embargo, no es suficiente con solo leer. Si bien la lectura sobre el yoga y todos sus diferentes aspectos es beneficiosa, no hace mucha diferencia a menos que reflexionemos sobre ello. Cuando leemos algo sobre yoga, podemos meditar sobre cómo resuena con nosotros, si se parece en algo a nuestras propias experiencias y, por lo tanto, aplicarlo a nuestras propias vidas. Tener muchos libros e información es una cosa, pero comprender y vivir lo que aprendemos permite que nuestra práctica de yoga se convierta en una parte más de nuestras vidas.


"El yoga es el viaje del yo, a través del yo, hacia el Ser" - El Bhagavad Gita


Volviendo a ese mirar hacia dentro, estudiar nuestros hábitos en la esterilla de yoga también puede ayudarnos a reconocer nuestros hábitos en el día a día. La forma en que practicamos yoga es una realidad muy reflexiva de la forma en que practicamos la vida y la práctica de asana de una persona, a menudo revela mucho más sobre ella de lo que puede pensar.


Cuando estamos en la esterilla, no hay otro lugar donde escondernos. Las distracciones diarias de los teléfonos, las tareas, Instagram, los mails y Netflix ya no están ahí para alejar nuestras mentes de nosotros mismos. En realidad tenemos que prestar atención. Esto puede ser un poco intimidante al principio, y una práctica de yoga a veces puede revelar más acerca de dónde están nuestros problemas en lugar de lo perfectos que somos, lo que, como sabemos, es muy bueno para destruir el ego. Así que observa, observa y observa.


Estudiar la respiración es clave. Al principio de cada práctica te pido que conectes con tu interior y observes tu respiración. Esto suele ser lo primero que aprendemos al comenzar una práctica de yoga. El aliento nos dice cómo somos. Una respiración corta y superficial mantenida en pecho es, a menudo, una señal de que estamos estresados ​​o preocupados por algo, o de que nos estamos empujando físicamente más allá de los límites saludables durante la práctica. Si nota que su respiración se parece a esto, primero pregúntese por qué. ¿Hay alguna razón para estar estresado o preocupado?


Igual de importante es observar si mantienes alguna tensión y dónde está localizada. La mandíbula, la frente, el cuello, los hombros y la parte superior de la espalda son lugares comunes donde tendemos a almacenar nuestros temores y preocupaciones. Cuando llegues a su esterilla, primero toma conciencia de lo que puedes deshacer antes de comenzar a "hacer" cualquier otra cosa. Pregúntate por qué esta tensión podría estar presente y con qué frecuencia surge durante tu práctica.


Observa también qué pensamientos están llenando tu cabeza. Si nuestro tiempo en la esterilla es el único momento en que nos damos permiso para detenernos, a menudo es también el momento en que nuestra mente decide descargar sus millones de pensamientos. Si notas que tu mente se vuelve especialmente ocupada cuando llega a la práctica, no se trata de "bloquear" los pensamientos, sino que es más útil reconocerlos y reconocerlos por lo que son, ya que esto nos enseñará mucho más sobre nosotros mismos. Darse cuenta de qué pensamientos entran en nuestra mente de forma regular nos ayuda a tomar conciencia de muchos otros aspectos de nosotros mismos. Eso sí, durante tu práctica no interactúes, no te enredes, déjalos pasar.


Ahora entenderás por qué al principio de la práctica te pido que observes, te pido que pares y que mires hacia dentro. Que observes tu respiración, que observes cómo te sientes a nivel físico, mental, energético e incluso emocional. Seguramente, por ti misma/o no te habrías parado a observar, verdad? Importante también hacerlo al finalizar tu práctica para ser consciente el impacto de ésta.





Asanas de equilibrio y flexiones hacia delante nos ayudan a ese mirar hacia dentro. Las asanas de equilibrio son las que más nos traen al momento presente. Por lo que si tu mente puñetera te está incordiando con un montón de pensamientos o preocupaciones no conseguirás mantener el equilibrio, pero si estás en el aquí y ahora con la mente tranquila serás capaz de enraizar y permanecer firme. Otra historia son las flexiones hacia delante. Se dice que son relajantes porque precisamente te hacen mirar hacia dentro, pero ojo que muchas veces lo que vemos no nos gusta y queremos salir de allí. Si además, esas flexiones hacia delante implican flexibilidad en piernas como Janu sirsasana o paschimottanasana, ahí ya se complica la cosa. Tu mente entrará en pánico y se buscará mil excusas para sacarte de allí. De repente tu mente tendrá la grandiosa idea de hacer un millón de microajustes que seguro son imprescindibles para conseguir mayor comodidad. Pero no te dejes engañar, nada más lejos de la realidad, esos micro ajustes no sirven de nada, simplemente lo que hacen es alejarte de la inmovilidad, te alejan de ese “mirar hacia dentro” y justo ahí es donde sucede todo. Simplemente respira y quizá sientas cómo a través de tu respiración, de una manera muy sutil, tu cuerpo va cediendo. Si que quedas ahí dentro observando descubrirás un montón de cosas que no verás si dejas que tu mente te distraiga con un montón de pensamientos.


Nuevamente, se trata de reconocer nuestros hábitos y discernir entre los que provienen en gran parte de un lugar basado en el ego y cuáles son el resultado de escuchar a nuestro verdadero Ser.


Obsérvate como si estuvieras viendo a alguien más; observe la forma en que hablas con tus amigos y familiares, la forma en que reaccionas cuando cambian los planes, la forma en que caminas o te sientas, o incluso la forma en que te vistes cada mañana. Todo cuenta la historia de quién eres y cómo estás en este momento.


La práctica de svadhyaya requiere satya (honestidad) para poder vernos desde un punto de vista honesto, tapas (disciplina), porque mirarnos a nosotros mismos de manera honesta no siempre es algo que nos guste hacer y ahimsa (no violencia) que nos recuerda a mirarnos a nosotros mismos sin juicio ni crítica.


Y tú, ¿realmente te conoces?

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