Primavera, la sangre altera.

Actualizado: mar 25



Lámina con flores y hojas donde se lee primavera.

Pues nada, la primavera ya está aquí en todo su esplendor.


Un año más todos estábamos deseando que llegase la primavera. Es una estación que suele gustar a todo el mundo, se alargan los días y suele haber una temperatura intermedia, ni frío ni calor. Es una época que nos pilla con ganas y nos invita a varias cosas.


-Abre y crece:

Cuadros en el suelo con láminas de posturas de yoga ustrasana y parivrtta janu sirsasana y planta

Salimos del invierno en el que hemos estado varios meses encerrados y encogidos, así que es el momento perfecto para abrirse física y mentalmente.


Te sentarán fenomenal las extensiones de la columna y apertura del pecho que generan contento, mejoran la autoestima y nos disponen a relacionarnos compasivamente, hacia nosotros mismos y hacia los demás.


Las asanas laterales te ayudarán a estiran los costados y tonifican los músculos de la parte alta de la espalda, de los hombros y del cuello; también estimulan y alargan la musculatura de las extremidades inferiores. Al estirar y revitalizar los músculos intercostales que unen las costillas, estas posturas abren el pecho, mejorando la función respiratoria. Sentirás cómo alargas y cómo creces para salir del letargo invernal.



-Nuevo ciclo. Suelta.

Flexo, bolis y cuadro con lámina de postura de yoga parivrtta sukhasana

La primavera posiblemente sea la estación más deseada. Es colorida, expresiva, romántica y alegre. Con su llegada, se manifiesta el movimiento. A nuestro alrededor se producen hermosos cambios, la naturaleza florece, se intensifican las horas de luz y los días se alargan invitándonos a conectar con este fenómeno cíclico y natural que influye en nosotros más de lo que imaginamos.


Comenzamos a experimentar más ganas de salir a la calle para pasear, practicar ejercicio o disfrutar de la suavidad y calidez del clima. Una poderosa energía renovadora se despierta en nuestro interior alimentada por reconfortantes baños de luz y, como siempre, el Yoga está ahí ejerciendo de maravilloso aliado para estimular y fortalecer esa fuerza interior.


Es época de cambios. comienza un nuevo ciclo por lo que hay que soltar para dejar entrar. Permítete soltar. Suelta aquello que ya no te ayuda para dejar espacio a algo que te haga especial ilusión. Todo lo que está por llegar debe tener su espacio.


Es una buena época para iniciar planes y proyectos. Puedes aprovechar esta energía y florecimiento para tomar contacto con nuestra expresión creativa, para atreverte a soñar e imaginar. Contactar con el impulso de expansión, descubrimiento y  exploración de nuevas facetas que enriquezcan tu vida, tu expresión auténtica y contento interior. Con la primavera se despiertan nuestras pasiones, esas que nos animan a perseguir los sueños y a contactar con lo que realmente nos motiva y nos hace vibrar.


Las torsiones serán fabulosas para devolver la elasticidad y tonificar la columna vertebral, a la vez que masajean los órganos abdominales, especialmente el hígado y la vesícula bilial, asociados por algunas medicinas orientales, a la estación primaveral.



-Encuentra tu equilibrio.

Pared con cuadros con posturas de yoga bakasana natarajasana vrksasana y navasana con mesa y planta

Es una época bella pero inestable, en la que todo cambia. El clima varía de un día para otro, tan pronto hace frío como calor. Una época en la que debemos adaptarnos a un nuevo cambio de horario y en la que hasta la naturaleza cambia sus colores.


Aceptar el cambio y que nada es permanente forma parte de nuestro entrenamiento y no podemos negarlo sin que tenga una gran consecuencia; el no querer aceptar que todo fluye y que todo cambia es como negar la vida misma.


No podemos obviar que todos estos cambios repentinos nos afectan.


A nivel emocional, habrá días en los que te sientas más alegre, con ganas de comenzar cosas, o retomar otras que hasta ahora tenías paradas, etc.. Y otros días te sentirás con sensación de tristeza, ansiedad, inestabilidad e irritabilidad.


A nivel físico se alternarán picos de gran energía con momentos de mucha apatía y agotamiento. Tu energía aumenta, se revoluciona, pero tu cuerpo al no estar todavía preparado tras el invierno, no puede seguir ese ritmo acelerado y es por eso por lo que puedes caer fácilmente en el agotamiento.


Emocionalmente pasa un poco lo mismo. La luz hace que aumente la serotonina, que es la hormona que regula el estrés y el sueño, haciéndolo demasiado de golpe, y al venir del invierno, del recogimiento, de la calma, puede que no estés preparado emocionalmente para asumir de repente tanta agitación y apertura. Se produce un choque emocional, produciendo esos típicos altibajos propios de la primavera.


Cuando estamos equilibrados en primavera, nos sentimos abiertos al amor, fuertes, tranquilos y estables. Sin embargo, si estamos en desequilibrio, podemos sentir letargo, cansancio o apatía, además de ser más propensos a los resfriados y alergias.


Es necesario ajustar tu práctica realizando mayoritariamente posturas que mejoren tu equilibrio físico y mental. Tomando conciencia en enraizarte al suelo con fuerza y al mismo tiempo alargar y crecer. Posturas de equilibrio que requieren gran concentración y actividad, o posturas nuevas que representen un reto.


Y a disfrutar!!!





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