ASANA Respira, observa, suelta.

Actualizado: 18 de abr de 2019




Al principio, cuando llegamos a una postura no sabemos muy bien qué tenemos que hacer. Quizá pienses que no hay que hacer nada y por eso quedarte ahí un rato es un aburrimiento en el mejor de los casos, porque si la postura es complicada puede parecer una tortura. Lo bueno es que asana es mucho más que la parte física de la postura, más que una mera alineación.


Asana no tiene que ser una cascara vacía, no debe quedarse solo en la parte externa. Esa parte externa, nos ayuda a alinear bien y evitar lesiones pero lo importante de asana es la parte interna. Es ahí donde surge toda la magia.


En el post anterior ya os hablé de la importancia de introducir la respiración consciente, pero hay más.


Cuando entres en asana, a parte de respirar de manera consciente, te invito a que hagas un recorrido por todo el cuerpo por si tienes que hacer algún último ajuste. En este recorrido, más de una vez te sorprenderás con los hombros pegados a las orejas, con la mandíbula tensa o con el ceño fruncido. Normalmente no te das cuenta de que estás así pero este escáner que te haces te ayudará a relajar y soltar esas tensiones innecesarias.


Observa si sientes alguna tensión en alguna parte del cuerpo y quizá puedas dirigir la respiración hacia ahí para disolverla, observa como te sientes, física, energéticamente e incluso emocionalmente. Observa tu respiración. En definitiva, esa observación te da mucha información valiosa para avanzar en tu práctica y comprobar su impacto. Así que olvídate de la lista de la compra y del mail que tienes pendiente de responder y observa dentro.


No pienses en el cuerpo, vívelo.


Una de las cosas más difíciles que hay que hacer en asana es permanecer en inmovilidad, pero también es una de las más importantes. Así que intenta permanecer en inmovilidad de manera natural, como si desearas permanecer en ese lugar y en ese momento, no escuches tu mente que te querrá sacar de ahí porque se aburre. Permanece inmóvil, así darás tiempo a que la musculatura, la respiración y la energía circulen, se relajen o se abran.


Cuando la inmovilidad se hace natural aparece el silencio, el silencio interno, la calma mental.


Recuerda sthira y sukha. Intenta mantener esa firmeza y esa comodidad.


Cuando la concentración desaparece porque tu mente esté atacando de nuevo, cuando la respiración pierda amplitud o cuando la postura se vuelva incómoda es el momento de deshacer. Y recuerda que no tiene que haber dolor, hay que saber reconocer bien el dolor, pero si lo reconoces deshaz inmediatamente tu postura.


El yoga a través de asana nos enseña a no añadir más tensión de la necesaria, precisamente nos enseña a soltarla.

Con las asanas la persona consigue establecer un diálogo interno y silencioso con el cuerpo, lo que permite comprender su funcionamiento saber cuales son los estímulos que necesita para equilibrarse.


Mantener las asanas durante más tiempo puede permitirnos una exploración más profunda de la práctica. Prolongar una asana, respirando conscientemente y con una conciencia sutil del movimiento de la energía, puede, dependiendo de cual sea y de lo que esté sucediendo en nuestras vidas, liberar la tensión que acumulamos en lo más profundo de nuestro ser, hacernos tomar conciencia de las partes dormidas del cuerpo y estimular la comprensión de las dinámicas interiores de nuestra práctica y de nuestra vida.


Cuando te encuentres con sensaciones de incomodidad en las asanas mantenidas prolongadamente, tienes la oportunidad de redescubrir los patrones y tendencias que se manifiestan como obstáculos en la vida en general. Sentir lo que nos atrae, aquello a lo que nos resistimos, o lo que nos resulta agradable, frustraste o perturbador en las asanas puede ser una fuerte iluminación para alcanzar una mayor comprensión de nuestro ser más profundo.


Y recuerda que como decía Desikachar “no es suficiente subir al árbol, también debemos saber cómo bajar”.



+++ SAVASANA +++



Savasana es el asana más difícil de todas. Parece la más fácil, ¿no? cualquiera puede tumbarse en el suelo con los ojos cerrados. Es fácil subestimar esta postura cuando normalmente al pensar en posturas de yoga evocamos imágenes de contorsiones gimnásticas o posiciones que parecen imposibles, en resumen, esfuerzo físico y habilidad a nivel muscular. Por eso Savasana no parece interesante ni emocionante. Incluso he visto a gente, que al llegar a Savasana ha dado por concluida la práctica y se ha ido, porque "no va a un gimnasio a tumbarse..."



Camiseta de Everfitte


Sin embargo es el asana más importante de todasSavasana se usa a menudo al comienzo de una sesión de asanas para calmar y centrar la conciencia y preparar las posturas por venir; se usa brevemente entre las posturas para eliminar la fatiga y los efectos del esfuerzo; y, más comúnmente, se usa al final de una sesión de práctica para descansar el cuerpo, calmar la mente y permitir la integración y distribución de energía en todo el organismo. 


Cuando comemos, no es trago y listo, sino que hay un tiempo para hacer la digestión y que todos los nutrientes vayan al lugar que tienen que ir. Con nuestra práctica pasa lo mismo, no es hacer unos movimientos físicos y a correr, sino que el cuerpo necesita unos minutos de calma para integrar los movimientos realizados y así recibir los beneficios de la práctica. Necesita unos minutos de calma física y mental. Como cualquier otra asana, desde la inmovilidad y ahí viene lo difícil.


La mayoría de nosotros estamos íntimamente familiarizados con el estrés. Esta vida moderna en la que vivimos nos genera mucho estrés y ya sabemos sus efectos negativos en nuestra salud. Brevemente, el estrés se acumula en nuestro día a día. No podemos encontrar con distintas situaciones como cuando casi tenemos un accidente de camino al trabajo, durante una pelea con alguien que es importante para nosotros, o cuando recibimos una visita inesperada, ya que los eventos estresantes no son necesariamente negativos. Cuando nos sentimos amenazados física o emocionalmente, el sistema nervioso autónomo se pone en alerta roja, el síndrome de “lucha o huida”, a expensas de sus funciones de mantenimiento y restauración, que incluyen la regulación de los sistemas endocrino, respiratorio, circulatorio y digestivo. Si el sistema nervioso se despierta constantemente, el cuerpo no tiene la oportunidad de descansar y sanar. Nadie funciona bien por mucho tiempo en el modo de emergencia.


Savasana ayuda al sistema nervioso a volver a su modo restaurativo. Esto es particularmente importante, porque el sistema nervioso enciende rápidamente el interruptor de lucha o huida, pero es lento para volver al modo de restauración. Al iniciar un estado de relajación y calmar nuestro sistema nervioso y el funcionamiento fisiológico en savasana, liberamos energía. La tensión drena de los músculos gobernados por el sistema nervioso autónomo, lo que nos da acceso a la energía que antes estaba bloqueada. Es por eso que nos sentimos refrescados después de un ejercicio de relajación. 

Estar relajado es dejar ir al momento presente; para deshacerse del esfuerzo, los juicios, los deberes y las críticas de nosotros mismos, las situaciones que nos rodean y otras personas. La relajación requiere confianza. En savasana, la parte frontal del cuerpo y los órganos vitales están expuestos y son vulnerables. Los ojos están cerrados, lo que hace imposible "vigilar" las cosas. Toda la conciencia cambia durante un savasana profundo. Nos hacemos plenamente conscientes del presente, pero estamos presentes en otro ámbito. La mente está alerta y vigilante, aunque firme y quieta. El resultado es un refresco poderoso para los aspectos mentales y físicos de nuestro ser.


Túmbate boca arriba con las piernas estiradas y deja caer los pies hacia los lados. Brazos largos al lado del cuerpo con las palmas hacia arriba. Hombros lejos de las orejas, alarga el cuello. Cierra tus ojos y conecta con tu respiración. Esto te suena, ¿verdad?.


Puedes poner una manta bajo la cabeza si te resulta más cómodo. Si sientes alguna molestia en la zona lumbar, ponte una manta enrollada debajo de tus rodillas.


Coloca una manta plana y firme debajo de la cabeza, especialmente para sesiones de relajación más largas. Deja que la cabeza ruede de lado a lado unas cuantas veces para liberar el cuello. Luego, centra la parte posterior del cráneo para que ambas orejas queden equidistantes de los hombros. Mantén la barbilla ligeramente hacia adentro para suavizar y relajar la parte frontal de la garganta y la mandíbula y alargar la parte posterior del cuello.


Cierra los ojos. La actividad en el cerebro está estrechamente relacionada con el movimiento de los ojos, así que manténgalos quietos y suaves. Los otros sentidos también deben calmarse y volverse hacia adentro relajando completamente el rostro y la mandíbula.

Ajusta cualquier irregularidad en la postura. Deja que la columna vertebral se alargue, la cintura escapular se ensanche, la pelvis se relaje y la cabeza, el cuello y el tronco queden rectos. Haz tus últimos ajustes y de ahí permanece en inmovilidad.


Relaja tu mente, la paz y la serenidad seguirán. Un montón de pensamiento fluirán, es normal, pero no te enredes en ninguno de ellos. Observa como pasan sin detenerte en ninguna imagen en especial.


Una técnica simple y efectiva para calmar la mente es dirigir su atención a la respiración, permitiendo que la mente se fusione con la respiración mientras sigue el curso de la inhalación y la exhalación. Deja que la respiración se vuelva muy sutil mientras se mantiene estable y rítmica. Necesitas menos oxígeno a medida que disminuyen las actividades físicas y mentales del cuerpo, por lo que la frecuencia respiratoria se reducirá de forma natural. La inhalación y la exhalación deben ser de la misma longitud, sin una pausa después de la inhalación o una sacudida después de la exhalación. Intenta no alterar ninguno de los músculos del cuerpo. Solo el diafragma se moverá levemente y suavemente, haciendo que las costillas inferiores se expandan un poco al inhalar.


Viñeta de Julia Arteaga @yoguineando.


Ponte los calcetines y sudadera ya que durante la relajación profunda, como en el sueño, el metabolismo se ralentiza, la temperatura de tu cuerpo baja y puedes sentir frío. También puedes cubrirte con una manta. Además, la manta añade una sensación de seguridad y confort. Proporciona una sensación de protección que puede hacer que sea más fácil dejar el cuerpo solo y moverse más profundamente hacia los estados internos de conciencia.


La relajación profunda no ocurre hasta que la mente está en calma; eso es lo que hace que savasana sea más difícil de lo que podría sospechar. Reducir la tensión en el cuerpo con asana reducirá la charla de cuerpo a mente, calmando así la mente, pero todos sabemos que no es toda la historia. No puedes detener tus pensamientos por la fuerza. No puedes tratar de relajarte, porque el esfuerzo te pone tenso. Por definición, hacer un esfuerzo no es relajante. Todos tenemos áreas del cuerpo que están fuera de nuestra conciencia, y hábitos de tensión de por vida que no se pueden liberar solo por la fuerza de la voluntad. La mente debe volverse pacífica. Entonces, en lugar de forzar el cuerpo o la mente, enfocas y diriges la mente, es decir, te concentras. Suena paradójico, pero algunos de los ejercicios de relajación más avanzados son simplemente ejercicios de concentración.





Una persona tensa no puede concentrarse, y una mente verdaderamente concentrada solo puede lograrse si está relajado. 


Sal de savasana lenta y suavemente. Gradualmente, permite que tus sentidos y tu mente tomen conciencia del mundo externo mientras mantienen la paz y la quietud del mundo interior. Cuando estés listx para moverte, mueve los dedos de las manos y los pies: se dice que los meridianos de acupuntura en la medicina china terminan ahí. Moviéndolos estimula la energía a lo largo de los meridianos, o nadis, como se les conoce en yoga, activando así los órganos principales a través de los cuales pasan los meridianos, y señalando al cuerpo que está comenzando un nuevo estado de conciencia fisiológico / mental. Respira hondo y coloca las rodillas en el pecho, luego gira tu lado derecho a posición fetal. Quédate ahí un par de respiraciones y poco a poco, ayudándote con la mano vete incorporando a sana de meditación. Muévete lentamente para mantener tu estado centrado y relajado de ser. 


Gradualmente, permite que tus sentidos y tu mente tomen conciencia del mundo externo mientras mantienen la paz y la quietud del mundo interior.


Puede tomar algo de tiempo llegar a un estado de profunda relajación y conciencia; como cualquier otra postura, savasana se volverá más fácil con la práctica. Al principio, es posible que te quedes dormidx o te resulte imposible calmar la mente o ajustar el cuerpo para que se sienta cómodo. Pero gradualmente se vuelve más fácil y el estado de silencio feliz se alcanza más rápidamente. Si esta postura se hace con regularidad, el equilibrio resultante en el sistema nervioso y el cuerpo y la mente aliviará la tensión nerviosa, las afecciones respiratorias, la presión arterial alta y los trastornos digestivos, y ayudará a recuperarse de una enfermedad o lesión. Una vez que hayas experimentado el nuevo estado de conciencia que surge a medida que la energía generalmente dirigida hacia el exterior fluye hacia el interior para sanar y revitalizar el cuerpo y la mente, querrás seguir practicando savasana.


Por eso nunca te pierdas savasana ni tengas ninguna prisa en salir de ahí, disfruta de la calma y disfruta de savasana.

Viñeta de Julia Arteaga @yoguineando.



108 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

¡No te pierdas nada!

  • Instagram - Negro Círculo
  • Facebook - Círculo Negro
  • LinkedIn - Círculo Negro
  • YouTube - Círculo Negro

La información que nos facilitas será tratada a través de Mailchimp, con el fin de enviarte publicidad relacionada con nuestros productos y servicios por cualquier medio. Los datos proporcionados se conservarán mientras exista interés por ambas partes. La legitimación se obtiene mediante tu consentimiento. Los datos no se cederán a terceros salvo en los casos en que exista una obligación legal. Podrás ejercer tus derechos en hola@yiyi-yoga.com

© 2020 by Yiyí Gutz . Todos los derechos reservados. Registro en Safe Creative.

Queda prohibida la reproducción total o parcial de imágenes, diseños y textos de esta web.